Comprar un coche en Alemania sin verlo: cómo evitar sorpresas
Comprar un coche en Alemania sin verlo da vértigo, y con razón: el vendedor está a mil kilómetros y los papeles vienen en otro idioma. Así es como se revisa de verdad antes de poner un euro.
Las sorpresas se evitan con una inspección física del coche antes de pagar nada, hecha por alguien que sepa lo que mira. No basta con fotos del anuncio ni con un informe de kilómetros: hay que ver el coche en persona, comprobar los papeles alemanes y tener un precio cerrado con todo incluido antes de soltar la señal. Si eso no pasa, estás comprando a ciegas de verdad.
Qué puede salir mal si compras solo con fotos
Los anuncios alemanes suelen ser serios, pero no siempre son completos. Un golpe reparado con pintura, un mantenimiento que no se hizo en los plazos, un kilometraje que no cuadra con el desgaste del volante o los pedales. Nada de esto se ve en una foto de catálogo.
- Kilometraje manipulado o sin poder acreditarse con facturas
- Golpes de carrocería reparados y repintados sin declarar
- Mantenimiento no hecho en los plazos que marca el fabricante
- Coche con cargas o financiación pendiente en Alemania
- Diferencias entre lo que dice el anuncio y la ficha técnica real
Cómo se revisa un coche alemán antes de comprarlo
Antes de reservar nada, el coche se revisa en persona: carrocería, interior, mecánica y una prueba de carretera si es posible. Se comprueba el historial de mantenimiento con las facturas del taller, no solo con lo que dice el cuentakilómetros. Y se contrasta la documentación del vehículo con los datos del anuncio, porque en Alemania esos papeles llevan información muy concreta que conviene saber leer.
Los papeles alemanes que hay que comprobar
Un coche alemán viaja con su propia documentación, distinta a la española, y ahí está casi toda la información que importa.
- Zulassungsbescheinigung Teil II (el antiguo Fahrzeugbrief): es el título de propiedad, acredita quién es el dueño
- Zulassungsbescheinigung Teil I (el antiguo Fahrzeugschein): el permiso de circulación, con los datos técnicos (emisiones, potencia) que hacen falta para matricularlo aquí
- El informe de la última inspección técnica alemana (la HU, que hacen el TÜV o la DEKRA), que dice mucho del estado real del coche
- Las facturas de mantenimiento y reparaciones, si las hay
Si alguno de estos documentos falta o no coincide con el coche físico, ahí hay una señal de alarma, no un detalle menor.
Un precio cerrado antes de pagar nada
La otra parte de evitar sorpresas no es solo el coche, es el dinero. El precio que se da incluye el coche, el transporte hasta Asturias, la ITV, la homologación si hace falta y el impuesto de matriculación. Ese precio se cierra antes de que pagues nada. Solo entonces se reserva el coche con una señal, y el resto se paga cuando lo tienes aquí, revisado y con su garantía de 2 años. No hay partidas que aparezcan después.
Si el coche está en Suiza, el cálculo cambia
Alemania y Luxemburgo son Unión Europea: no hay aranceles, solo el impuesto de matriculación español según las emisiones del coche. Suiza no es UE, así que además del impuesto de matriculación hay que pagar un arancel en torno al 10 % y el IVA del 21 % en la aduana. Un coche suizo puede parecer una ganga en el anuncio y dejar de serlo en cuanto se suman esas dos cosas. Por eso el precio cerrado tiene que incluirlas desde el principio, no descubrirlas cuando el coche ya está en camino.