Vender un coche averiado o con la ITV caducada
La pregunta no es si tiene arreglo, sino si el arreglo se recupera en el precio de venta. Muchas veces no, y venderlo como está sale mejor.
Un coche averiado no vale cero. Vale menos, pero tiene comprador: hay quien repara y revende, quien necesita piezas y quien busca justo ese modelo y le compensa arreglarlo.
Lo primero: no lo arregles todavía
Es el error más caro. Mucha gente se gasta 1.200 euros en una reparación pensando que así lo venderá mejor, y luego descubre que el coche solo vale 400 euros más que antes. Se han dejado 800 euros por el camino.
La regla es simple: repara solo si la reparación se recupera entera en el precio de venta. Y eso pasa menos veces de las que parece, sobre todo en coches con años.
Cuándo sí compensa reparar
- Arreglos baratos con mucho impacto visual: una batería, unos limpias, una bombilla fundida, una limpieza a fondo.
- Averías que impiden probar el coche. Si no arranca, el comprador no puede valorarlo y descuenta pensando en lo peor.
- Fallos que hacen saltar un testigo en el cuadro. Un piloto encendido resta mucho más de lo que cuesta apagarlo bien.
Cuándo no compensa
- Motor, caja de cambios o embrague en un coche de cierta edad. La reparación se come el valor del vehículo.
- Chapa y pintura de varias piezas. Es carísima y el comprador rara vez la paga entera.
- Filtro de partículas, turbo o inyectores en diésel con muchos kilómetros.
- Todo lo que exija diagnóstico largo: pagarás horas de taller sin garantía de resolverlo.
La ITV caducada
Tener la ITV caducada no impide vender el coche. Lo que impide es circular con él: para llevarlo a la estación hay que ir por el camino directo y con cita previa, y aun así circular con la inspección caducada es sancionable.
Si además está desfavorable o negativa, no se puede circular en absoluto y hay que moverlo en grúa. Por eso, cuando un coche lleva mucho tiempo parado, lo más práctico casi siempre es que lo recoja quien lo compra.
Si el coche ya no tiene arreglo
Aun así no lo abandones ni lo dejes parado indefinidamente: mientras siga a tu nombre y dado de alta, sigue generando impuesto de circulación y obligación de seguro. Un centro autorizado de tratamiento puede darlo de baja definitiva y emitir el certificado de destrucción, que es lo que corta esas obligaciones.