Importar un coche de Alemania, Luxemburgo o Suiza: cómo funciona
Traer un coche de fuera puede salir muy a cuenta, pero entre el transporte, la homologación y los impuestos hay trampas. Esto es lo que cuesta de verdad y cuándo compensa.
Cada vez más gente se plantea comprar el coche fuera de España. La razón es sencilla: en países como Alemania o Luxemburgo hay más oferta, más versiones bien equipadas y, muchas veces, coches mejor cuidados por el precio que se paga aquí. Pero importar tiene su letra pequeña, y la diferencia entre un buen negocio y un disgusto está casi siempre en los impuestos y en los trámites. Vamos por partes.
Por qué un coche puede salir más barato fuera
No es magia ni es que allí "regalen" los coches. En mercados grandes como el alemán hay muchísima más oferta de segunda mano, sobre todo de gama media-alta y de versiones muy equipadas que aquí escasean o se pagan caras. Más oferta significa precios más ajustados para el mismo coche, el mismo año y los mismos kilómetros. A eso se suma que buena parte de esos coches llevan el mantenimiento al día y con factura, algo que en el mercado nacional no siempre encuentras.
Alemania y Luxemburgo: dentro de la UE, trámite directo
Alemania y Luxemburgo son países de la Unión Europea, y eso simplifica mucho las cosas. Al traer un coche usado de otro país de la UE no se pagan aranceles, y si es un vehículo de segunda mano con el IVA ya pagado en origen, tampoco vuelves a pagar IVA en España. Lo que sí hay que hacer es matricularlo aquí: pasar la ITV, tramitar la matriculación española y pagar el impuesto de matriculación, que depende de las emisiones de CO2 del coche. Los coches menos contaminantes están exentos; a partir de ahí va por tramos.
Suiza: fuera de la UE, con aranceles e IVA
Suiza es harina de otro costal. Aunque esté en el centro de Europa, no forma parte de la Unión Europea, así que traer un coche de allí es una importación de un país tercero. Eso significa que, además de la matriculación, hay que pagar en aduana un arancel (en torno al 10% para los turismos) y el IVA español (el 21%) sobre el valor del coche más los gastos de traerlo. Por eso un coche suizo que sobre el papel parece una ganga puede acabar costando bastante más de lo esperado. No quiere decir que no compense nunca, pero hay que echar el número completo antes de ilusionarse con el precio del anuncio.
Qué se paga al traerlo a España
Resumiendo, estos son los conceptos que entran en juego según de dónde venga el coche:
- El precio del coche en origen.
- El transporte hasta Asturias.
- La ITV y la homologación, si el modelo lo necesita para circular en España.
- La matriculación y el impuesto de matriculación, que depende de las emisiones de CO2 (los coches más limpios están exentos).
- Solo si viene de fuera de la UE, como Suiza: el arancel de aduana (en torno al 10%) y el IVA del 21%.
- La transferencia y el papeleo de ponerlo a tu nombre.
Por qué conviene un precio cerrado desde el principio
El error más caro al importar es fijarse solo en el precio del anuncio y descubrir los gastos por el camino. Un coche con un precio atractivo en Alemania puede dejar de serlo cuando sumas transporte, ITV e impuesto de matriculación; y uno de Suiza, más todavía con el arancel y el IVA. Lo sensato es tener el precio final cerrado, con todo dentro, antes de dar la señal. Así sabes exactamente lo que vas a pagar y lo puedes comparar con lo que te costaría el mismo coche aquí.
Cuándo compensa y cuándo no
Como regla, importar suele compensar en coches de gama alta, versiones muy equipadas o modelos concretos que aquí no abundan: ahí la diferencia de precio absorbe de sobra los gastos de traerlo. En coches pequeños y baratos, en cambio, el transporte y los impuestos se comen el margen y muchas veces sale igual o mejor comprarlo en España. Y siempre importa más tranquilidad que lo haga alguien que responda del coche: importar por tu cuenta implica trámites en otro idioma, homologaciones y el riesgo de comprar a ciegas algo que no has visto.